Tal vez a alguien le parezca indiferente, tal vez a alguien se le ocurra alguna teoría simple sobre qué sucedió, o simplemente tal vez a alguien le emocione de alguna u otra forma; pero nadie podrá negar que el hecho existió. Pues bien, es algo que me pasó mientras no estaba pensando en nada, descansando mi mente de un día agotador en la universidad. No me pasó a mí exactamente, pero fui testigo presencial. Sin más rodeos, ocurrió lo que a continuación describo:
No quería más que llegar a mi casa, ese era el pensamiento que imperaba en mi cabeza. Me subí a la micro (o bus, como sea que le llamen ahora a eso), y en lo que se iba desocupando llegué cerca de la cuarta puerta. Faltaba poco para llegar a mi paradero, iba mirando el paisaje con una mirada perdida, de modo tal que no estaba mirando nada. De repente algo me hizo desviar mi mirada desde la nada: venía una señora. Esta señora entregaba unos cartoncitos, los cuales indicaban algunas señas con las manos y algo escrito. De ahí que cualquier genio entenderá que esa señora en efecto es sorda (bajo el supuesto que no finge una sordera) y se está ganando dinero en la micro a través de donaciones voluntarias.
Al llegar cerca mío le pasa los cartoncitos a dos personas sentadas, un señor y una señora de unos 38 a 45 años de edad, y es en ellos en los que sin razón alguna me detuve a mirar. Después pensé en ver su comportamiento A mí no me entregan nada porque yo estaba de pié. Ella espera un momento para que lean los cartoncito, y es en ese instante que se sube otra persona a conseguir dinero, pero ésta a su turno venía ofreciendo chocolates Privilegio, que vendía a 4 por $100. La señora sorda pide los cartoncitos de vuelta, y las personas a las cuales estaba mirando entregaron los cartores sin más. La señora está ya por bajarse, y llega el vendedor hasta donde estaba yo. Para mi sorpresa, los señores de mediana edad en los que estaba enfocada mi mirada sacan dinero se sus bolsillos y le compran los chocolates al vendedor.
Yo quedé algo extrañado, pues en efecto, ambas personas no se conocían (era algo notorio), pero concordaron al mismo momento en hacer exactamente lo mismo. La señora sorda creo que vio esto, y el gesto en su cara cambió... aunque no se qué ha pensado ella. Yo quedé pensando en esta situación, si había alguna explicación o algo, algún fenómeno social u otra cosa involucrada. La señora ya se bajó, y la siguiente parada era la mía. Al bajar del bus también lo hizo el vendedor de Privilegios, y de repente me dieron unas ganas de comer chocolate, así que alcancé al vendedor y le pasé $100 para recibir mis chocolatitos.
Ahora bien, no entendí mucho este fenómeno. Tal vez haya muchas explicaciones, pero me reservaré las que yo tenga. Quisiera que me comentaran sobre este hecho tan simple y puede que hasta recurrente en las micros y me digan qué piensan.










